NO BASTA CON ALENTAR…UNETE A LA
RECUPERACION DEL CSD COLO COLO
Desde 2009 hasta hace algo más de un mes estuvimos viviendo momentos difíciles pero bonitos como hinchas y socios.
Fue en el contexto de la
frustración deportiva, una concesionaria alejada al espíritu colocolino y una
dirigencia inexistente donde muchos se levantaron (incluyéndonos) de sus
asientos y no precisamente para ver mejor un gol que estábamos por hacer, sino
más bien cansados que los dirigentes nefastos, jugadores que no merecían estar
vistiendo la armadura blanca y la empresa que se dedica día a día a hacernos “entender”
cuál es nuestro lugar en este mundo del futbol mercado, nos hicieran goles de
mitad de cancha.
Y nos levantamos entre tanta
desunión colocolina para unir, para construir, desde el sueño de un club
distinto, más cercano al adn popular, integrador y moderno, lazos
indestructibles desde bases sólidas, populares (como este club), transversales
y llenas de amor del único para levantar a Colo-Colo y porque no refundarlo.
Desde la nada se levantaron
organizaciones, antiguas en su nombre pero modernas en sus objetivos y formas.
Las alicaídas filiales, conocido fenómeno pre-quiebra propio de regiones que
buscaba acercar Colo-Colo a la gente del país, reaparecen ahora desde los
barrios de Santiago, en una ola que provocaría en pocos meses una marejada de
filiales nuevas o reconstituidas. Estas, de manera patuda, tomaron como propias
las obligaciones del Club Social, no obstante carente de recursos (en
comparación al CSD y a BYN) lograron levantar proyectos bajo una buena
organización, compromiso y locura por el cacique, no sin problemas ni
dificultades.
Escuelas de batucadas, talleres,
escuelas de futbol, de mapudungun, ayuda a gente en riesgo social, grandes actividades
para niños y captaciones masivas de socios, entre otras, han adornado este
camino transitado a pie descalzo por el colocolino común.
Y son estas cosas las que hacen
poner la piel de gallina. Más de 35 mil socios en la peor campaña deportiva
además del manifiesto quiebre institucional nos hace remontar al 2002 cuando en
plena quiebra socios e hinchas repletaron estadios siguiendo la campaña del
viejo amigo pero con savia joven y sin experiencia. Pero qué más da, cuando tu
amigo, tu hermano se encuentra alicaído, es natural apoyarlo y estar ahí, así
somos los colocolinos.
Hoy por hoy vivimos con la sonrisa en la cara,
bien merecido por lo demás, estuvimos en las malas alentando pero además construyendo
un Club distinto, insertando la insignia del popular en la vida común y corriente
del ciudadano recuperando espacios en la sociedad, lo que hace que estos
triunfos y sobre todo buen juego nos
llene de esperanza, de que la “30” llegara más temprano que tarde y que
celebraremos junto a los amigos de siempre la trigésima antorcha que alumbra
nuestro destino.
Estos buenos momentos en lo
futbolístico pone a prueba la memoria del hincha y socio, el cual no debiese
olvidar lo vivido anteriormente. No debe olvidar que Colo-Colo es de su gente,
de la que aguanto las malas pagando entradas carísimas y entrando a empujones
al estadio, su estadio por lo demás. No debe olvidar que desde la llegada de la
concesionaria son múltiples los jugadores que no merecen vestir la camiseta sin
embargo se la calzan de igual forma cosa que ni en sus mejores sueños hubiese
ocurrido. No debe olvidar que el semillero del tetracampeonato no provino desde
su gestión y que, apenas pudieron, desmantelaron el plantel imitando la extracción
de recursos naturales sin compasión por amigotes de los negocios inescrupulosos.
No debe olvidar que prescindieron de Esteban Paredes, y mediante la presión del
hincha, lo recontrataron desembolsando dinero que hace un mes no existía. No
debe olvidar que si no fuese por el terco de Hector Tapia, seguirían llegando
papelones cobrando sueldos millonarios a Colo-Colo. Así seguiríamos en un largo
“no debe” futbolístico provocador a la memoria de hincha, de cancha, de juego,
no obstante, y tal vez sea lo más importante, nuestra memoria colocolina no
debe olvidarse de que la decisión ya no la toman los socios y que no tiene voz
en el destino de Club. No debe olvidar que la participación prometida donde
“todos seriamos dueños del club” es falso ya que sólo quien tiene sumas de
dineros infrahumanas puede sentarse en una mesa larga con 8 colegas más a
definir las directrices del Club, de un club lejano para ellos y que no les
pertenece.
Los insípidos buenos momentos que
vivimos en lo deportivo, además de la alegría, nos pone a prueba nuestra
condición de hinchas y socios, desafía en cada instante la conciencia de socio
que tenemos o estamos desarrollando, donde debemos seguir de pie con la
claridad de que lo que sucede en la cancha es lo mínimo que esperamos de
Colo-Colo y que la lucha que comenzamos en las malas no puede detenerse en las
buenas.
Lo construido desde las bases,
desde la desesperación que provoca la nula participación y la caída del
precipicio que presenciamos de nuestro club, no debe acabar si no fortalecerse.
Ese es el gran desafío. Que esta lucha desinteresada, que tiene un único
propósito el cual es ver a un Colo-Colo distinto, cercano, no decaiga y se
nutra de nuevos hinchas y socios.
Acá es donde entra a jugar la
participación de todos. Es fundamental que tú como colocolino seas parte de esta
historia que en Noviembre espera enriquecer desde adentro al más grande de
todos.
Participa, construye, trabaja en
la reconstrucción de este Colo-Colo. Que no te cuenten como se hizo, se tu
quien le narre a tus hijos como Colo-Colo llego a ser lo que será en 10, 20 o
“30” años más.
¿Cómo participar?
Únete a la filial más cercana,
ayudando a la construcción de proyectos con tu fuerza y conocimiento. Escuelas
de Futbol, Preuniversitarios, y muchos otros proyectos requieren de mas
colocolinos para su desarrollo.
Y YA VERAN, QUE TODOS JUNTOS
RECUPERAMOS AL CLUB SOCIAL!!

.jpg&container=blogger&gadget=a&rewriteMime=image%2F*)
No hay comentarios:
Publicar un comentario