Blanca tradición, bienvenida !
Llevamos varios años sin alegrías, sin tener una identidad
futbolística, sin un claro manejo deportivo y social del Club arrastrando
consigo frustraciones al por mayor, malas relaciones con la dirigencia del club
y la concesionaria.
Este mal pasar nos hace vivir un resguardo cultural propio
de pueblos amenazados, reprimidos, utilizados que se traduce simplemente el
apego a la historia.
Ese apego, modo natural de defensa de comunidades atacadas,
tal cual se observa en los pueblos originarios latinoamericanos atrincherando
su cultura defendiéndose de la casi inevitable dilución cultural a manos de los
planes “integrativos” del Estado unificador y no etno-diverso que busca la
normalización en cuanto a creencias y formas de vida se trata, es el que se
observa cada vez que entramos al Estadio Monumental domingo a domingo.
Desde un tiempo hasta estos días, el Estadio Monumental ha
sido hogar de múltiples muestras de apego histórico. Las camisetas de modelos
actuales luchan domingo a domingo versus casaquillas de años históricos.
Aparecen desde las cenizas antiguas versiones de la casaquilla popular como la
de franjas en el estómago -año 1996- con la cual se logra el campeonato en un
partido jugado contra Audax en el Monumental en un empate a 1 con gol de cabeza
de Fernando Vergara con la galería llena. Desaparece del baúl y se muestra
esplendorosa y llena de orgullo la camiseta ocupada en los años 97 y 98,
históricos donde se bajan 2 títulos más acompañado de una participación notable
a nivel internacional, hace también su visita obligada la ocupada en el año 86
y otras hermanas de décadas, se integra
a la fiesta la hermosa camiseta 2001-2002 y no nos olvida la mítica y siempre
hermosa camiseta de 1991 que con el Lada en el estómago nos hace remontarnos a
la máxima alegría que ha vivido el pueblo colocolino y porque no decirlo, el País entero. Así
mismo es que la necesidad de triunfos hace florecer vestimentas, ropajes
antiguos que representan momentos de gloria, también amarguras pero nunca
comparadas con las alegrías, entregadas por Colo-Colo durante su historia.
Claramente esta modernidad imperante no logra dejar atrás la
historia, aunque intente a toda costa destruirla, recuerdos llenos de éxitos, algunos fracasos,
penas y alegrías. Es de esperar que esta “onda” retro se traspase también, de
forma actualizada y mejorada, a la condición de hincha noventero participante y
activo, teniendo en cuenta siempre que hay que mirar este pasado, aprender de
sus errores para en el presente generar un futuro esplendoroso para todos con
un club hecho y administrado por colocolinos y para colocolinos.
No nos queda más que darles a todas estas antiguas
compañeras nuestra bienvenida al Monumental… y decirles que no olviden traer a
sus compañeras de historia, que entre tanto gris y flúor, el blanco retro es siempre bien recibido.
Patricio Córdova Flores
Filial Maipú Luis Mena


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