¿Cómo hacer Club?
Hace días vi por primera vez la película argentina “Luna de
Avellaneda”, protagonizada por Ricardo Darin, la cual se desarrolla en torno a
un Club Social, Deportivo y Cultural en medio de una crisis institucional donde
su única salida aparente es la de ser un Casino, alejándose totalmente del espíritu
con el cual fue fundado.
No pude no sentirme reflejado en tremenda cinta, donde se
apreciaban los segmentos de socios y las problemáticas que hoy en día se ven en
el Club. La lucha de Luna de Avellaneda es muy similar a la que vive Colo-Colo,
imposible no verse interpretado.
Amistoso oficial
Llegamos a lugar donde se desplegaría el futbol. El
recibimiento por parte del Colegio fue tremendo, digno de imitar. Nos ubicamos
en las graderías, nuestra mitad colmada de Filialinos (Socios del Club,
Apoderados y Alumnos).
La arenga en el camarín, inolvidable, fue el punta pie inicial
para que todos nos uniéramos bajo una insignia. Las categorías enfrentaban a sus similares, los resultados
no nos acompañaron pero Caciquito y las banderas dejaban clarísimo que la
fiesta corría por nosotros. Esta fuerza sirvió para que en el último encuentro,
los más pequeños –la categoría Cóndor Rojas- ganaran cómodamente dejando salir
el grito ahogado de gol. Definitivamente la Fiesta tenía colores Blanco y
Negro.
Rumbo a Maipú, luego de tan hermosa actividad, Colo-Colo nos
dio una nueva pena, lamentablemente el equipo en cancha no se encuentra y no da
luces de para cuando podamos celebrar como cuando éramos todos niños. Lo que no
nos quitó las ganas de seguir en la senda triunfal de la Recuperación del Club.
Aquel resultado inyecta de una rabia natural que canalizamos trabajando para
Colo-Colo, que combinada con el amor que sentimos hacia la institución más grande del país hace que
lo “imposible” sea posible.
Asamblea
Eran las 18.00 horas y ya estábamos esperando a los socios
de Maipú interesados en participar de la primera Asamblea Abierta de la “Lucho
Mena”. El interés y las ganas expuestas por los socios que asistieron forjan la
esperanza de que los nuevos proyectos no se vean como utópicos y tengan una proyección
concreta en el corto y mediano plazo.
Nuevamente se termina un sábado lleno de satisfacciones y de
un cansancio inigualable. Es un cansancio que respalda el trabajo diario por
nuestro Club y que nos alimenta, extrañamente, de muchas más ganas y fuerzas
para seguir adelante.
Luna de Avellaneda, en asamblea de socios, decide a mano alzada sobre su futuro. Las opciones:
Vender el Club y transformarse en un Casino o bien volver a tener los miles de
socios que sus registros recordaban. La primera fue la ganadora dejando sin
Club a varios locos y enamorados de sus colores.
¿Cómo se hace Club?, es una pregunta que aun creo no tiene
una respuesta certera, lo que si lo invitaría a que visitara Maipú (u otras
comunas) y que observe a estos niños, que visten de camiseta blanca y
pantalones cortos negros, tal vez ahí esta parte de la solución.

